Formar personas es formar ciudadanos y los docentes debemos asumirlo como nuestra responsabilidad

  • ¿Cómo se hace para que los alumnos se interesen por el problema moral? Una manera de ir al encuentro de la respuesta sería volver la mirada hacia el proceso de socialización: cada miembro de la sociedad tiene un sentido de pertenencia que lo liga a sus semejantes. Es en la defensa y el refuerzo de esos lazos que la educación debería poner su acento para alcanzar el interés de los alumnos por la moralidad. La educación hace que el niño se sienta miembro de comunidades de diferente extensión, desde la familia a la nación y la humanidad. Podríamos creer que la primera tarea de la educación moral es formar al niño como ser humano y luego inculcarle los valores de la ciudadanía, sin embargo ambas cosas no pueden hacerse por separado, ya que en el proceso de socialización se hace imperativo transmitir de diversas maneras el sentido de pertenencia a una sociedad, y en esa tarea es indispensable el tratamiento de valores que tienen directa relación con la noción de ciudadanía. De aquí que se haga posible sostener la afirmación inicial: formar personas es formar ciudadanos.

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